Durante años, el gluten ha sido el gran villano de las redes sociales: hincha, inflama, altera la microbiota, bloquea la digestión, nubla la mente y, si nos descuidamos, hasta te estropea el Wi-Fi.
Y, sin embargo, la evidencia científica nos cuenta una historia bastante diferente.
En consulta lo escucho casi a diario:
“María, dejé el gluten y estoy muchísimo mejor.”
Y mi respuesta suele ser:
“Perfecto… pero ¿dejaste gluten o dejaste trigo y ultraprocesados?”
Esa pregunta, aparentemente inocente, cambia completamente la interpretación clínica de la mejoría.
Vamos a poner orden, con ciencia, fisiopatología y un poquito de ironía bien medida.
1. El gluten: acusado de más delitos de los que cometió
Primero, lo básico:
El gluten es una proteína presente de forma natural en trigo, cebada y centeno. Punto.
No es:
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Una toxina,
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Una sustancia inflamatoria universal,
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Un fermentador,
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Ni un ente maligno que envía señales de socorro al sistema inmunitario sin motivo.
En personas sin celiaquía, sin alergia al trigo y sin sensibilidad al trigo/gluten confirmada, el gluten no produce inflamación intestinal, no aumenta permeabilidad de forma clínicamente relevante, y desde luego no fermenta (las proteínas no fermentan; las bacterias del SIBO no se alimentan de gluten).
Por tanto:
El gluten no explica de forma directa los síntomas de la mayoría de pacientes con inflamación intestinal, SIBO o SII.
Pero entonces… ¿por qué tanta gente mejora cuando lo elimina?
Sujeta la taza de café: aquí llega la parte interesante.
2. El verdadero protagonista es el TRIGO (y no por su gluten)
El trigo moderno es una “mochila” bastante más compleja que solo gluten. Dentro lleva:
a) Fructanos (FODMAP) → los grandes culpables en SIBO y SII
Los fructanos son carbohidratos fermentables, es decir: la gasolina preferida de las bacterias cuando están donde no deben o cuando la sensibilidad visceral está elevada.
Generan:
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Distensión,
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Gas,
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Dolor,
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Urgencia,
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Hipersensibilidad posprandial.
La mayoría de las veces, cuando alguien dice “me sienta mal el gluten”, en realidad le sientan mal los fructanos del trigo.
b) ATIs (inhibidores de amilasa-tripsina)
Son proteínas que activan vías inmunes innatas (TLR4) en personas susceptibles.
No generan celiaquía, pero pueden aumentar irritabilidad intestinal y sensación inflamatoria leve.
c) Procesado moderno
Harinas ultra refinadas, fermentaciones de 40 minutos, panes inflados artificialmente…
Esto afecta digestibilidad, glucemia posprandial y tolerancia gastrointestinal.
Resultado clínico:
Retiras “gluten”… pero en realidad estás retirando trigo+fructanos+procesados.
Y claro que mejoras.
No es magia. Es fisiología.
3. SIBO y SII: ¿qué papel tiene el gluten?
Corto y claro: ninguno relevante.
En SIBO, los síntomas dependen del exceso de sustratos fermentables en el intestino delgado o del tránsito lento.
El gluten no fermenta → no produce gas → no alimenta bacterias.
En SII, especialmente formas con distensión dominante, la evidencia señala a:
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Fructanos,
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Polioles,
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Lactosa en intolerantes,
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Alteración de la función neurosensorial.
El gluten, sin celiaquía, no encaja como mecanismo primario.
4. ¿Retirar completamente gluten sin indicación puede ser contraproducente?
Sí. Y más de lo que se suele comentar.
a) Menos fibra, menos diversidad microbiana
Muchos productos “sin gluten” son harinas refinadas de arroz y almidón de maíz → bajan la variedad y calidad de la dieta.
b) Menos micronutrientes
Los cereales integrales con gluten aportan B1, B2, B3, selenio, hierro y fibra fermentable.
Eliminar sin motivo los reduce si no se planifica bien.
c) Más ultraprocesados “sin gluten”
Muchos tienen más azúcar y grasa que su versión con gluten.
d) Más miedo alimentario
Eliminaciones innecesarias → rigidez → ansiedad → peor relación con la comida.
e) Riesgo de enmascarar una celiaquía
Si retiras gluten antes de estudiar, las pruebas salen falsamente normales.
Ninguno de estos inconvenientes es banal en pacientes con SIBO o SII, que ya de por sí tienden a la restricción excesiva.
5. ¿Qué hacemos entonces? ¿Reducir o retirar?
En clínica real, lo más efectivo, sostenible y fisiológico es:
Reducir trigo según tolerancia, no eliminar gluten por sistema
Porque los síntomas dependen de:
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La ración
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La combinación de alimentos
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la carga fermentativa total del día
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El estado del tránsito intestinal
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La sensibilidad visceral individual
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La fase del tratamiento del SIBO
A veces, una rebanada de pan bien fermentado es tolerable.
Dos rebanadas, fruta y legumbre… ya es una fiesta de gas no deseada.
La clave no es prohibir, sino ajustar.
6. ¿Cuándo SÍ debe retirarse completamente el gluten?
Solo en tres situaciones:
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Celiaquía → retirada estricta de por vida.
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Alergia al trigo → retirada total por mecanismo IgE.
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Sensibilidad al trigo/gluten no celíaca confirmada mediante protocolo controlado.
Todo lo demás requiere matices, no prohibiciones universales.
7. Conclusión (con sabor a evidencia, no a moda)
El gluten, por sí mismo, no explica la mayoría de los síntomas digestivos en SIBO o SII.
El trigo, sí.
Y especialmente:
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Sus fructanos
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Sus ATIs
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Su procesado moderno (fermentación rápida, harinas de mala calidad)
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El contexto alimentario en el que se consume.
Retirar gluten sin motivo puede empeorar la dieta, la microbiota y la relación con la comida.
Ajustar según tolerancia y reducir fuentes de fermentación suele ser mucho más eficaz y sostenible.
Por ello es tan importante acudir a profesionales que nos asesoren la coordinación del profesional digestivo y nutricionista es esencial
La pregunta útil no es “¿gluten: sí o no?”, sino:
👉 ¿qué parte del trigo o del patrón alimentario te está generando síntomas realmente? te leo en comentarios
Menos mitos.
Más fisiopatología.
Y un intestino mucho más tranquilo.