Por María Jesús Morales – Dietista-Nutricionista, Col. CV01781
¿Todo te sienta mal? No, no estás exagerando
“Me hincho después de comer, me duele la cabeza, me pica la piel… pero las pruebas dicen que estoy perfecta”.
Esta frase (o alguna muy parecida) la escucho cada semana en consulta. Y no, no es “todo psicológico”. Puede que estemos ante una intolerancia a la histamina o, como la conocemos a nivel técnico, HIT (Histamine Intolerance).
Una condición que afecta aproximadamente al 1–3% de la población europea (Reese et al., 2023), y que está muy infradiagnosticada. ¿El problema? Sus síntomas se confunden con un montón de patologías y no hay una analítica mágica que nos lo diga todo.
Por eso, muchos pacientes terminan dando vueltas entre digestivo, alergólogo, dermatología, psicología… sin una respuesta clara y con una dieta que, poco a poco, se va llenando de restricciones y miedos. Y no tiene por qué ser así.
¿Qué es la intolerancia a la histamina?
La histamina es una molécula natural, presente en muchos alimentos, pero también producida por nuestro propio cuerpo. Interviene en procesos como la digestión, el sistema inmune y la regulación del sueño, entre otros. El cuerpo la gestiona a través de una enzima llamada diaminoxidasa (DAO), que se fabrica en el intestino.
Pero cuando:
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hay déficit de DAO (genético o adquirido),
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el intestino está inflamado o alterado (por SIBO, disbiosis, celiaquía, etc.),
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se toman medicamentos que bloquean la DAO (como AINEs, antidepresivos o antibióticos),
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o se consume demasiada histamina en la dieta…
…el cuerpo no puede eliminarla adecuadamente, y aparecen los síntomas del HIT (Comas-Basté et al., 2020; Jochum & Raithel, 2024).
Los síntomas del HIT: un festival multisistémico
No hay dos pacientes iguales. La histamina afecta a muchos tejidos, por eso los síntomas son muy variados y pueden aparecer juntos o alternarse.
Digestivos:
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Hinchazón abdominal, gases, dolor
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Náuseas, diarrea o estreñimiento
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Digestiones pesadas, reflujo ácido
Neurológicos:
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Migrañas, cefaleas, vértigos
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“Niebla mental”, dificultad para concentrarse
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Cansancio extremo, insomnio
Dermatológicos:
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Urticaria, rojeces, picor
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Dermatitis atópica o empeoramiento de otras afecciones cutáneas
Respiratorios y otros:
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Congestión nasal, estornudos, asma leve
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Taquicardia, ansiedad postprandial, hipotensión
Sí, todo eso puede ser histamina. Y sí, también puedes tener solo un par de estos síntomas.
¿Qué pasa si no se trata?
Ignorar el HIT puede tener consecuencias importantes:
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Dietas cada vez más restrictivas y miedo a comer
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Déficits nutricionales (proteína, hierro, calcio, etc.)
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Empeoramiento de patologías digestivas previas (SIBO, gastritis, etc.)
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Uso excesivo de fármacos sin diagnóstico claro (antiácidos, ansiolíticos…)
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En algunos casos, trastornos de la conducta alimentaria (TCA)
Y lo más frecuente: una calidad de vida muy deteriorada, sin saber muy bien por qué.
¿Cómo lo evaluamos en consulta?
Aquí entra en juego lo que nos diferencia: no buscamos una etiqueta rápida, sino entender lo que le pasa a tu cuerpo. Mi abordaje como nutricionista clínica incluye:
🔎 Historia clínica exhaustiva
📘 Análisis del diario dietético y de síntomas
🔬 Coordinación con Digestivo para descartar: SIBO, celiaquía, disbiosis, IPE, alergias IgE, MCAS…
🥗 Prueba terapéutica: dieta baja en histamina (DLH) 4–6 semanas
📈 Reintroducción progresiva, según tolerancia individual
Y en casos concretos, valoramos el uso de DAO exógena como apoyo (Schnedl et al., 2019).
Tratamiento: más que una dieta
El tratamiento no es solo comer «pollo hervido y arroz blanco». En consulta diseñamos:
✅ Una dieta baja en histamina variada, nutritiva y apetecible
✅ Educación sobre conservación y manipulación (la histamina aumenta en alimentos recalentados o mal conservados)
✅ Plan de reintroducción: tomate, aguacate, chocolate, pescados, etc., de forma controlada
✅ Acompañamiento profesional continuo (¡no te dejo sola en esto!)
El secreto: trabajo en equipo
En la mayoría de casos, abordamos el HIT de forma conjunta con el médico digestivo. Porque cuando se trata de una condición multifactorial, no vale con una sola perspectiva.
🩺 El digestivo se encarga de estudiar y tratar el origen: disbiosis, enfermedades inflamatorias, déficit enzimáticos…
🥦 La nutricionista clínica pauta una estrategia alimentaria segura, personalizada y sin carencias
🧠 Y entre los dos, acompañamos al paciente para que vuelva a comer con confianza y sin miedo
¿Te suena esta historia?
Si te has visto reflejada, si llevas tiempo con síntomas que nadie sabe explicar, o si has terminado comiendo siempre lo mismo por miedo a “sentirte mal”… puede que tu cuerpo te esté hablando en idioma histamina.
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En mi consulta (presencial o online), trabajamos con criterio clínico, evidencia y cercanía. No vas a salir con más miedo, sino con más información (y un plan real).
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